Más de Sandra y Eladia




“Y decime, ¿vos creés que a él le va a importar esto?”. Sandra Mihanovich pregunta en medio de algo que se parece mucho al asombro. Su interlocutora, una mujer mendocina que sorteó un par de mesas para pedirle un autógrafo, le dice que sí, que mucho, que su sobrino la escuchaba junto a su mamá y que ahora sigue su carrera haga lo que haga. “Entonces soy una herencia”, se ríe Sandra, y la mujer asiente. Ese lejano fan, si estuviese por Buenos Aires, seguramente mañana se daría una vuelta por el teatro Maipo, donde la cantante estrena Honrar la vida + Clásicos, show con el que todos los martes de enero presentará su nuevo CD, sobre obras de Eladia Blázquez –sobre el show que presentó en 2008–, más el agregado de sus propios “clásicos”, esos temas que, desde aquel “Falta poco tiempo” con el que apareció en 1976, con menos de 20 años y una dinastía de músicos detrás, la vienen acompañando. Volviendo a Honrar la vida, Sandra avisa: “Ojo; no es un disco de tangos”. Y lo dice con propiedad, ya que para hacerlo serpenteó entre el cancionero de la autora en busca no sólo de música ciudadana sino también de temas como “La mirada”, “Candombe de dos orillas” o el bolero “Cualquiera de estas noches”, para redondear un disco que es como un mapa de la obra de la autora de “El corazón al sur”. Y también el cumplimiento de una asignatura pendiente: “Hacía rato que tenía ganas de hacer un disco sólo con material de Eladia, que no solamente compuso tangos. Y se lo dije a ella muchas veces. Creo que el tratamiento que les dimos a esas canciones con el director musical Alejandro Devries abrió un poco el juego. Por eso se disfruta, porque no está dentro de una línea cerrada. Además, el disco es un desprendimiento del espectáculo”, explica con sonrisa ancha y tranquilidad envidiable.

–¿Por qué no lo grabaste en vivo, entonces?

–A mí me encantó hacer el show, pero quería que las canciones, para el CD, fueran grabadas en estudio, ya que no necesitaban el marco teatral. Y así, la interpretación no es la misma que arriba del escenario. No quería que la cosa saliera tan cruda, sino con los matices y la introspección que te da el estudio. Y no le agregamos nada. Está todo “tocado”, no hay colchones de cuerdas o percusiones.

–¿Creés que tu ductilidad como intérprete ayudó también a esa diversidad de estilos que marcás en Eladia?

–Siempre intenté no estar encasillada desde el lugar de la intérprete. Nunca estuve limitada a un solo género: canté canciones románticas y baladas; nunca fui roquera pero canté rock. Y se me llegó a identificar un poco con cada cosa.

Sandra no puede recordar a Blázquez con menos cariño: “Me hice amiga de ella en el 84, a través de Lino (Patalano). Los asados, los partidos de truco y los mates que compartimos fueron, en general, en la quinta de él en Moreno”, cuenta, como mostrando uno de esos inexplicables regalos que a veces la vida nos tiene reservados. Una sensación que también transmite al hablar de Patalano, factótum no sólo de su vieja relación con Eladia sino también de esta nueva, hecha del lazo invisible que une a un artista con otro: “Él me dio manija para hacer el espectáculo, puso la plata para el disco, estuvo en todo este proyecto. Lino es un artista, alguien a quien le gusta sorprender, emocionar, un tipo que cuando produce no se queda en la platea mirando sino que lo vive, le gusta ver el efecto que causa ese espectáculo en la gente”.

Claro que no todo será Eladia Blázquez a partir de mañana en el Maipo: Sandra les dará la chance a sus fanáticos de volver a escuchar “Soy lo que soy”, “Puerto Pollensa” y más éxitos. “Si no, me matan”, bromea, “Cuando hice el espectáculo en 2008, sólo con canciones de Eladia, estaba chocha, pero los fans no, por eso dividí este show en dos partes bien diferenciadas. Para que se puedan disfrutar las dos cosas”.

Cómo vivir con una mamá famosa

Aunque muchos saben que Sandra es hija de Iván Mihanovich y la periodista Mónica Cahen D’Anvers, hay gente que cree que ella nació de la unión de Mónica con su pareja de hace más de 30 años, César Mascetti: “Lo escuché en la Fiesta del Durazno, en Gobernador Castro: ‘Ahí va Sandra Mihanovich, la hija de Mónica y César’ (risas).

“En realidad –cuenta–, a mí me sirvió tener una mamá conocida, en el sentido de que me abrió una puerta; es algo que no se puede negar. Pero yo canté desde siempre, desde chiquita: si a los 10 años ya estaba con la guitarra”. Aunque sí hay algo que comparte con mamá Mónica: el vicio de la actuación: “Bueno, sí, yo trabajé en cuatro películas, y en televisión hice Vulnerables, Costumbres argentinas y Criminal. Mamá, antes de hacer Telenoche, trabajaba en Cuatro hombres para Eva. Como su personaje tenía que salir de la tira, la autora, Nené Cascallar, la hizo morir en un accidente. Me acuerdo que estábamos en el supermercado y vino una señora y le dijo: ‘Estela, ¿por qué te moriste?’”.

La bandera de “Soy lo que soy”

Si la carrera de Sandra Mihanovich tiene un hit, ése es “Soy lo que soy”. “No tenía la menor idea de que iba a tener tanto éxito”, afirma la cantante. “Lo hice porque la letra me pareció muy grossa, aunque había jurado y perjurado que jamás iba a cantar una canción originalmente en inglés traducida al castellano. Y lo que logramos fue dar a conocer ‘Soy lo que soy’ en la Argentina antes y más fuertemente que Gloria Gaynor. Es una canción muy significativa, que ha sido y es una bandera para millones de personas” cierra, para comentar a continuación que se siente orgullosa por haber llegado al disco número 21: “Me lo dijo un fan el otro día, y me pareció que llegar a ese número de discos en un poco más de 30 años de carrera no está nada mal”, dice, y asegura que todavía se escucha en las radios aunque siente que el círculo de elegir canciones, grabar un disco, hacer que suene en los medios, presentarlo en un teatro y salir de gira acaba de cerrarse con este Honrar la vida porque “está cambiando todo en la música: la forma de hacerla y de darla a conocer”.

Critica Digital - Marcelo Pavazza

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