Sandra Mihanovich sigue creciendo


Sandra Mihanovich festejará mañana sus 30 años con la música presentando en Mendoza su última placa, Creciendo, a las 21.30, en el salón Da Vinci de Palmares Bureau (Panamericana s/n, Godoy Cruz).

En una charla cordial, la cantante contó detalles de su nuevo disco y de lo que se verá en el show de mañana, y ofreció un repaso de su extensa trayectoria.

–¿Cómo será el concierto que vas a dar mañana en Mendoza?
–Estoy presentando mi último disco, que se llama Creciendo. Lo editamos con la gente del sello Universal, sobre finales de 2005. Tiene 17 canciones y casi todas son clásicos. Sentí que había llegado el momento de grabar canciones históricas y me pareció que en vivo era la mejor manera de poder registrarlas, con la calidez y la magia que tiene la comunicación en vivo. Estoy festejando 30 años de mi carrera musical y ese festejo junto con las canciones del disco es lo que la gente va a poder compartir en Mendoza, lo cual me hace muy feliz. Siempre me han recibido con mucho cariño y me pone muy contenta el poder hacer uno de los últimos shows del año en esa provincia.

–¿Cómo elegiste sólo 15 canciones entre tu extenso repertorio?
–Fue difícil. Llevo grabados casi veinte discos y hay un montón de canciones que tienen algún tipo de connotación para diferentes personas y para mí. Lo hice junto con Juan Blas Caballero, quien hizo los arreglos de esta placa. Fue una mezcla de gusto e intuición, de armar un disco equilibrado. Quedaron muchas canciones en el tintero, así que quizás en el futuro aparezca un “volumen dos”.

–A la hora de enfrentar un disco nuevo, ¿tu extensa trayectoria se convierte en una presión o te facilita el camino?
–Las dos cosas. Por un lado vos tenés la experiencia y el aprendizaje. Por el otro lado, al tener que preparar un disco nuevo, con temas nuevos, uno siente que la historia le está haciendo un poco de sombra al disco que empezás. Las canciones históricas tienen un peso de años compartidos, del cariño de la gente, y el disco nuevo corre con desventaja en ese sentido. En mis shows hay canciones de todas las épocas y eso me hace sentir libre, que estoy en movimiento.

–En este seguir en movimiento, ¿está contemplada la posibilidad de encarar alguna propuesta en materia actoral?
–La verdad es algo que no depende de mí. Yo puedo fantasear y planear proyectos musicales en cantidad, pero a la hora de actuar, salvo que a mí se me ocurra montar una obra de teatro o una comedia musical, siempre voy a estar a la espera y dependiendo de un productor que diga “yo voy a hacer tal unitario y quiero que este personaje lo haga Sandra Mihanovich”. Digamos que la parte actoral siempre está un poquito stand by y llegará de la mano del que me proponga hacer algo. A lo mejor nadie más me propone nada y me tengo que quedar con las ganas, pero digamos que mi eje laboral está más emparentado con la música.

–¿Cómo hiciste en estas tres décadas para mantener tu vida privada de manera reservada?
–Creo que por ahí es una cosa medio heredada de mi vieja (N. de la R: Mónica Cahen D’Anvers), que ha sido una persona que ha estado 40 años en la televisión y que siempre se ha mantenido al margen de todo lo que sea exposición mediática. A mí me pasa un poco lo mismo. Me gusta hablar con la prensa cuando tengo cosas de trabajo de las cuales charlar, contarles que estoy haciendo y cuáles son mis proyectos. Soy de perfil bajo. No me gustan los escándalos o la cosa farandulesca. No tengo mucha afinidad con eso. Por suerte creo que la prensa me ha respetado esta forma de ser mía. Hay un punto en el cual una puede manejar esta relación y un punto en el que no. Por ejemplo si te pasa algo súper maravilloso o algo espantoso, seguramente la prensa va a estar tratando de saber qué pasa. Pero cuando uno lleva una vida medianamente apacible uno lo puede controlar.

–¿Qué momento recordás como más importante de tu extensa trayectoria?
–Ha habido hitos en mi vida a lo largo de los años. Cuando empecé mi carrera e hice la propaganda de Jockey o grabé mi segundo disco grabado en Obras, en el ’82. El verano del ’86 en Viña del Mar, Chile. Toda la época con Celeste Carballo, que fue muy prolífica... Mi regreso a la parte solista... He tenido a lo largo de mi vida un montón de cosas bellas que me permiten que este Creciendo no tenga que ver sólo con una cuestión cronológica, sino también con una suma de vivencias y afectos.

Fuente: Javier Lombardo - Diario Uno

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